Diego Torres Dimani decidió asumir el exigente desafío de crear una solución para un problema global. Por eso, dirige BrinDx, un proyecto de biología aplicada a la salud que busca ayudar en el diagnóstico e investigación de enfermedades neurodegenerativas. Lo hace en San Miguel de Tucumán, en un entorno que describe de inmensa belleza natural y veranos que no se desprenden de esa particular combinación intensa de calor y humedad.
En noviembre de 2024 recibió en Bariloche el premio del IB50K por BrinDx. El concurso es organizado todos los años por el Instituto Balseiro. Para Diego significó un reconocimiento importante porque es el único concurso que hace una evaluación sobre un plan de negocios de empresas de base tecnológica. Además del impulso que significa el premio por ganar, destacó mucho la experiencia que significó participar porque nutrió al proyecto. “Fue un orgullo”, admitió en el programa Pausa que conduce Vivian ‘Lulú’ Mathis.
Hace 10 años trabaja en el rubro de la salud con pymes argentinas vinculadas al servicio de rehabilitación de personas con discapacidad. El desafío que hoy afronta es exigente porque significa encontrar una solución a un problema global. “Estamos hablando de transformar una idea basada en el conocimiento científico en un producto”, definió y agregó -para ejemplificar- que los medicamentos que consumimos tienen un trabajo previo de 15 a 20 años y millones de pesos de inversión. El nivel de riesgo es alto.

El aumento de los casos de enfermedades neurodegenerativas ha provocado preocupación en los últimos años. Especialmente luego de la pandemia de Covid-19. Menciona que en el caso del Parkinson no existe diagnóstico, por lo tanto la gente se entera cuando tiene síntomas clínicos y las neuronas llegaron a un punto de deterioro que ya no hay nada más que hacer. “Solo atacar los síntomas; aunque se sabe que los primeros, como estreñimiento y problemas de sueño, empiezan 20 años antes”, explicó y agregó que “ahora sí empieza una carrera mundial para encontrar un sistema de diagnostico que permita saber cuando alguien está empezando a cursar la enfermedad”.
Diego mencionó que el nacimiento de BrinDx fue atípico para el mundo de las startups. Contó que es frecuente que personas se acerquen al Instituto de Medicina Molecular y Celular Aplicada (IMMCA) a consultar por nuevos desarrollos para el Parkinson y Alzheimer. El instituto nació en 2018 en Tucumán y trabaja con enfermedades neurodegenerativas.
En una oportunidad, un empresario francés que tiene Parkinson se acercó a la institución. Primero a través de donaciones y luego formó una empresa y desarrolló un fármaco en conjunto con el laboratorio que se encuentra en fase nacional y que -destacó- “le está yendo muy bien”. Después de ese primer paso se preguntó qué más podía hacer. Entonces surgió la idea de crear una empresa que se dedique exclusivamente a diagnósticos de enfermedades neurodegenerativas. En ese momento lo fueron a buscar a Diego.

Dice que estudió ciencias económicas solo para tener el conocimiento para formar empresas, aunque admite está más moldeado por la experiencia -y especialmente por los fracasos- que por la carrera.
El Parkinson se genera por la acumulación de una proteína que todos tenemos, alfa sinucleína. “Es un biomarcador (sustancia utilizada como indicador de un estadio biológico) que se empieza a plegar en otras estructuras que forman oligómeros primero y después fibras, “una cadena de esas proteínas que cuando se pegan al cerebro empiezan los problemas”. Ese proceso dura mucho tiempo. “Ahora buscamos una herramienta que diagnostique y que busque esa proteína cuando se está agregando. Estamos en ese desafío”, explicó.
El emprendedor repite que el camino es complejo y está cubierto de incertidumbre. Dice que la idea es solo la partida, “la ejecución es todo”; “no te queda otra que visualizar todo el camino y desmembrarlo para saber cuál es el próximo paso”.

El equipo multidisciplinario de BrinDx trabaja con nanoanticuerpos que fueron creados en llamas porque -apuntó- solo ese animal y los tiburones tienen ese tipo de anticuerpos. “Los anticuerpos son más pequeños y eso es muy útil. El objetivo es hacer un trazador que vaya directo al cerebro, se pegue a los agregados de proteínas que van marcando al enfermedad y los podamos leer en un tomógrafo computado. Eso estamos haciendo, el nanotrazador para Parkinson que hoy no existe en el mundo”, señaló.
Diego opina que las startups que surgen en todo el mundo, como BrinDx, humanizan mucho más la ciencia porque “estas cerca del paciente sin tener que pasar por estructuras multinacionales gigantes donde las personas somos un número. Las farmacéuticas a nivel mundial no están cerca del problema, están peleando el mercado”. Dijo que ellos tienen la oportunidad de dialogar con los pacientes, neurólogos y entender mejor el problema de base para crear una solución. “El compromiso es con la solución, no con el negocio”, aseguró.
“¿Cuáles son los próximos pasos?, ahora se viene un camino de mucho silencio, metidos en el laboratorio”, contó convencido.