Los desafíos de la nueva escuela: «Hoy debe enseñar a hacer buenas preguntas»

Liliana González es una reconocida psicopedagoga argentina -nacida en Córdoba- que invita siempre a romper las etiquetas que con facilidad ponen los adultos sobre la frente de los jóvenes. Apenas lo dijo recordó una experiencia que vivió en una charla que brindó y reunió a 500 estudiantes en San Carlos de Bariloche.

En ese encuentro se acercó un joven para compartirle su sueño. Le contó que iba a estudiar política internacional. Y que lo iba a hacer en universidades públicas de distintos países para aprender idiomas. Después de escucharlo, Liliana le dijo: “Te perdemos, entonces…”. El estudiante, convencido le respondió que no, que su plan era volver para devolver al país todo lo que le dio. Y que, además, tiene una hermana con discapacidad a la que le quiere dar la mejor de las vidas. “Ese encuentro me lo traje abrochado al corazón. No es justo que digamos que todos los jóvenes de hoy están ‘en otra’”, reflexionó en Pausa, el programa de radio que conduce Vivian ‘Lulú’ Mathis.

Liliana es profesora y licenciada en psicopedagogía. Su especialidad es la clínica de niños y adolescentes y la orientación familiar. Además, tiene 30 años de docencia en el nivel superior formando psicopedagogos y educadores especiales. Además, es conferencista y escribió los libros Discapacidad, Crecer apurados, Volver a mirarnos, Amor, sexualidad y educación, entre otros.

Hoy es un desafío despertar el interés de los estudiantes

La psicopedagoga considera que la escuela sigue anclada en el siglo pasado y que ya no es el lugar para ir a buscar información. Los chicos y chicas dicen que se aburren y que no aprenden cosas que les provocan interés. “Ya no va más, hay que dar un giro y acomodarse a los chicos de hoy que absorben mucha información a través de Google o Inteligencia Artificial. La escuela tiene que enseñar a hacer buenas preguntas”, aseguró y comentó que es necesario salir de la clase expositiva y aprovechar, por ejemplo, el lenguaje audiovisual. Para ella es mejor el aula invertida y que los docentes se mezclen con los alumnos y, entre todos, investiguen.

Liliana admite que el cambio de formas no es simple. No todo docente está dispuesto a salir de la tarima y dejar el lugar de depositario del saber.

En 2022 brindó una charla TEDxCórdoba en la que  lanzó un atractivo disparador: “¿Cuántas veces al día mirás a alguien a los ojos, y cuántas veces mirás a una pantalla?​  Las pantallas hackean ​la posibilidad​ ​del ​encuentro con el otro​“.

Liliana es conferencista y tiene columnas en programas de televisión.

“Están hackeados los tiempos del amor por la híper ocupación y la tecnología”, definió Liliana y agregó que nada que tenga que ver con el amor real pasa por una pantalla. Para ella es imperioso recuperar el tiempo gozoso porque los tiempos cansados tienen miradas de hastío y, entonces, los chicos pueden preguntarse para qué vinieron a este mundo.

Para Liliana, cuando el amor no circula, aparece la otra cara de la crianza que es la idea del límite. Algunos padres creen que esa es la solución, pero ella les propone que primero revisen la cara del amor. Para eso es necesario generar genuinos encuentros amorosos. “Ahí se cuece todo. Estamos en deuda con ese tema”, reflexionó.

También opinó sobre si hoy se cumple con inclusión educativa. Dijo que en la realidad hay mucho simulacro y que no se puede exigir a docentes que cumplan con ese desafiante objetivo cuando no reciben salarios acordes. “Se les pide de todo al docente y encima, que atienda la diversidad. Eso se puede hacer cuando hay parejas pedagógicas. Y es muy difícil con chicos que tienen problemas cognitivos”, señaló. La idea de la escuela inclusiva es maravillosa pero  primero “tenemos que tener una sociedad inclusiva”. De hecho, muchas veces, los padres rechazan la posibilidad de que incluyan jóvenes con discapacidad en las aulas.

Brindó una charla TEDxCórdoba en 2022.

En el repaso por temas de relevancia en el terreno que la apasiona, Liliana menciona el sistema educativo de Finlandia como un faro. Para ella es ejemplar por varios motivos. Uno de ellos es que los docentes seleccionados son los que tuvieron mejores promedios en la Primaria y Secundaria. Cree que si fueron buenos estudiantes, serán buenos docentes. “En Argentina, a veces se busca solo como salida laboral, sin vocación. Y el docente es transmisor de la cultura. No puede no tener vocación ni un sueldo que le impida ir al teatro o viajar”.