Una marplatense fue reconocida por su investigación de la migración celular con una de las becas más prestigiosas de Europa

Por Lorena Direnzo 

Desde que tiene memoria, Victoria recuerda sus experimentos en el jardín y en la cocina de su casa. Con 8 años, congelaba hormigas o pedacitos de alimentos. Juntaba caracoles y los ponía en una caja para ver qué hacían. «Siempre tuve curiosidad por las cosas vivas. Mis abuelas siempre recuerdan cómo congelaba bichitos porque me intrigaba qué pasaba en el universo de las células», aseguró.

Le gustaba mucho la medicina, pero sabía que no quería ser médica. Quería hacer algo que tuviera que ver con la química, la física y la matemática. Soñaba con hacer investigación básica, pero aplicada al cuerpo humano. “Estando en el secundario, una investigadora del Instituto Nacional de Tecnología en Materiales fue al colegio a contar sobre la carrera Ingeniería en Materiales. Contó que se dedicaba a hacer implantes y recubrimientos para mejorar la implantación de prótesis. Ahí supe que ése era el combo que estaba buscando”, cuenta Victoria Guglielmotti.

Con tan solo 33 años, esta ingeniera marplatense accedió a la beca Marie Sklodowska-Curie Actions, una de las más prestigiosas a nivel mundial.

La curiosidad por las cosas vivas comenzó de niña

Estudió ingenieria en Materiales en la Universidad de Mar del Plata y poco después, se doctoró en Ciencia y Tecnología con mención en química en la Universidad Nacional de San Martín. En 2015, participó de un programa de intercambio promovido por el Ministerio de Ciencia y Tecnología en Toulouse, Francia. Le siguieron varias estancias de investigación durante su doctorado en Stuttgart y Berlín, en Alemania.

“Siempre me fascinó el intercambio cultural, aprender de otros países, otros idiomas. También creo en la construcción colaborativa e interdisciplinaria del conocimiento científico y para eso, estos intercambios son fundamentales”, reflexiona. La investigación de Victoria está centrada en la migración celular y pone el foco en el efecto de «memoria»: “Investigo si las células tienen un registro de las zonas por las que pasaron previamente y si estas señales químicas/físicas tienen algún efecto también en la migración de otras células”.

¿Por qué el estudio de la migración celular resulta fundamental? La investigadora aseguró que desempeña un papel central en diversos procesos biológicos, tanto normales como patológicos. «Por ejemplo, en el desarrollo embrionario, las células tienen que migrar y organizarse en estructuras complejas que después, darán lugar al sistema nervioso, distintos órganos y tejidos. También es importante para la cicatrización y reparación de tejidos, donde las células migran hacia el sitio dañado para regenerarse».

Victoria investigará los efectos de la memoria celular

Pero, además, la migración celular juega un rol fundamental en enfermedades como el cáncer ya que «las células cancerígenas que migran desde el tumor primario a otras partes del cuerpo causan metástasis».

La mirada de Europa en la investigación argentina

Las becas Marie Curie forman parte de un programa de la Unión Europea que promueve la excelencia en la investigación y apoya la formación de investigadores en todas las etapas de su carrera. Está abierto a investigadores de cualquier nacionalidad. “El objetivo de los proyectos posdoctorales es mejorar el potencial creativo e innovador de investigadores que desee adquirir nuevas habilidades a través de la formación avanzada y la movilidad internacional, interdisciplinar e intersectorial”, señaló.

El programa abarca todas las áreas de la ciencia y de las 10.000 solicitudes que reciben, cada año se entregan unas 1000 becas.
También fomenta la realización de proyectos de investigación e innovación en el sector no académico, es decir empresas y start-ups que se desprenden de la investigación básica. «Se intenta fomentar esta comunicación para que el sector académico llegue a los sectores productivos», especificó.

La beca es una de las más importantes de Europa

Con la beca a la que acaba de acceder, Victoria avanzará en su investigación sobre el efecto de la memoria celular. Tiene un contrato por un año en el Institute Jacques Monod, en París. “Allí reportaron en un paper hace dos años este efecto en el que las células logran responder y tener un registro de los lugares por los que migran. Mi proyecto ahora es estudiar de qué está compuesto ese registro y cómo se puede utilizar para entender mejor el comportamiento celular”, especificó.

La beca consiste en un financiamiento de dos años para Victoria como investigadora así como también para el proyecto en general. “Parte del dinero de la beca está destinado a insumos, congresos, estancias de investigación en otros laboratorios, justamente porque parte de los objetivos del programa es promover la movilidad de cientificos”, detalla.

El techo de cristal -una forma de discriminación de género que limita el desarrollo profesional de las mujeres- siempre existió y sigue existiendo, opina Victoria. Y más aún en su ámbito de estudio y trabajo. “Tuve la suerte de cruzarme en mi carrera con mujeres que me abrieron caminos y que me ayudaron, me apoyaron y me inspiraron. Pero me tocó vivir varias situaciones de violencia, especialmente cuando era estudiante”, admite. Cuenta que “siempre había un comentario acerca de cómo íbamos vestidas a la facultad. O profesores que nos hacían a un lado en las prácticas de laboratorio para que ‘no nos ensuciemos’ o por ‘no tener suficiente fuerza’”.

Victoria considera que sigue existiendo desigualdad de género en la ciencia

Advierte que logró sobreponerse a ese tipo de situaciones y en su rol como docente, siempre intentó abrirle camino a otras mujeres estudiantes “para que no pasen por lo mismo que yo”.

“Por suerte, los tiempos están cambiando y hay experiencias como la que me tocó vivir en la Universidad Nacional de Hurlingham donde fui docente en la carrera de Ingeniería Metalúrgica”, menciona y explica que tenía un programa de acompañamiento para estudiantes mujeres que funcionaba con tutorías para los primeros dos años. “Es lindo ver que ahora, casi 15 años despues de que yo empecé mi carrera de grado, hay muchas más mujeres ingresantes en estas carreras”, concluye.

¿Cuál es su sueño como investigadora? Victoria espera poder entender mejor los procesos celulares y llegar a desarrollar nuevos tratamientos terapéuticos que puedan ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas. “Me encantaría poder ver los resultados de mi investigación aplicados en la vida diaria. Es un camino largo y difícil y requiere mucho trabajo. Hay papers de 1912 en Alemania que ya hablan de la importancia de la migración celular y, por lo tanto, empezaron a desarrollar microscopios y técnicas para estudiar el comportamiento celular. Comunicarse con el mundo de los micrones que es donde viven las células no es trivial”, señala.